Si te diera un suspiro de mi boca vendrías junto a mí tu palabra sería mi palabra la senda sería idéntica nuestras huellas marcarían el camino. Todo, de verdad, sería diferente. ¿Vamos?
Hay momentos que las nubes cubren al sol, el oleaje parece derivar a marejada, la tormenta amenaza con sus truenos…, pero todo impensable se disipa.
La mar se torna calma, la tronada se aleja sosegada. La luz nos llena con sus cantos reflejados en mil rayos nos abraza.
Así estrechada contra mí no importa el tiempo, no quiero saber de las tormentas. Sólo la quietud me refrena y me sosiega, la que encuentro en ti, tranquila, apacible invariable mente te observo y te contemplo, es entonces como suave y generoso deviene en plenitud de sosiego el día:
Inevitable voy a tu encuentro.
Seguro estoy que ahí yo te descubro.
Así un segundo lleva al minuto, la suma de ellos se tornan décadas. Observa son unas cuantas…
Quiero seguir teniendo en tu mirada la bonanza. Deseo que la fortuna me envuelva, se ciña a mí como esta piel que ahora me protege.
Rodéame, voy contigo donde el lugar ameno acompañe tanta dicha.
Enlázame con tus brazos cariñosos, tus labios rocen estos los míos, ni quiero ni puedo evitarlos:
Quisiera acariciar tu mirada con la mía y poder descubrir juntos lo que yo siento. Quisiera subir a lo alto y divisar contigo lo que yo veo. Quisiera me dieras la mano y recorrer unidos la senda que perseguimos. Quisiera dibujar en el aire abrazos de ternura y los tomaras. Quisiera besar el aire y cada beso te encontrara porque te quiero. ... Así de simple, yo no lo veo complejo: ¿QUIERES?
Quiero recibir tus besos aunque discreta y reservada, escondida entre montañas de papeles me ocultes lo que nunca fue y mis pasiones mil veces codiciaron.
Deseo sentir tus caricias aunque asolen mi cuerpo fatigado.
Soy feliz soñando que bajo cada coma están tus labios susurrándome anhelos reprimidos.
Eso pienso.
Nada respondes o lo supongo. Cuando lo haces solo y a solas interpreto.
¿Hay algún momento donde me acechas?
A ello aspiro. Nada acontece por más que escudriño mensajes cifrados, o ello creo, o lo pretendo.
Pasajera fue la tormenta. Sus truenos descargaron una lluvia que limpió mi rostro, lavó mis lágrimas, hicieron mestizaje de pasión como en una madrugada desvelado de amores incumplidos.
Fue la espera una vez más, aguardo el recibir tus mimos que en tus manos apenas imagino sólo sueño y fantaseo.