Lola Marcos
Leí en aquella luz que dibujaste
entre palabras para mí difusas:
segundos y minutos huidizos
que soñaban escapar de la alborada.
El tiempo discurría intenso,
las lágrimas perecieron en la escarcha
quizá en disimulo eran mías,
te envolvieron afables su tersura;
abandonaron sobre tu cuerpo
la noche en su partida.
Allí te olvidaste de la estela
que me condujo hacia la senda
y abandonado retorné al sueño,
sólo quédeme y por ti tan acallado.