Siento tu voz que me llama, me resulta suficiente; siento tus brazos que me toman, respiro vida; siento tus labios que me besan, tiemblo de ti en mí. Siento que te siento, siento que te necesito. Enero 2010
Soy feliz, os tengo entre mis manos, noto vuestro roce cerca de mi ropa el sabor de caramelo de vuestro abrazo me inunda cada poro advierto ufano vuestra cercanía retrocedo en el tiempo a la par que mis dedos reparan en cada uno. Uno a una, una a uno. ¡Que sensaciones tan dulces! ¡Qué placer me rodea! Sólo hacía que pensar…, repetido sentir, quería gritarlo y mis ojos lo decían en bramidos de voz callada. ¿Qué son casi treinta años? Nada Vuelvo de nuevo al inicio deseo contigo, y contigo comenzar de nuevo dame tu mano, dadme vuestros dedos que quiero plasmar en el aire, con ellos perenne, mis deseos. Quiero de nuevo sentiros. Dejadme deciros hasta mi abatimiento: OS QUIERO. Enero 2010
Sólo puedo penar junto a ti en tu calvario, que expías por calzadas de la nada. ¿Qué llevas en tus brazos? ¿Qué puñales telúricos te han hundido? ¿Qué heridas de polvo te han dejado? Llevas tu vida abrazada y no impides que se escurra entre tus dedos. Quiero dolerme en ti, próximo a tu piel amigo, siendo tan lejos sentirme solidario recorriendo ese camino de tortura desconsuelo y de afligimiento por ruinas-ataúd y calles-cementerio, aquí me tienes abatido junto a ti, te digo, hago costado y lloro por ti, por mí, lloremos juntos. Has perdido la mirada, un golpe helado se llevó tu aliento las lágrimas buscan tus manos que no sienten tu latir, abrazando temblorosas la que fue tu vida. Rictus de suplicio asisten un infantil sueño de muerte que juega inconsciente su marcha entre risas y cascotes. Déjame llorar contigo amigo, déjame llorar contigo.Enero de 2010
Te he mirado mientras imaginaba que apoyabas en mí tu rostro; quise saber más de ti, pensé que nada conocía; callabas cerrando los ojos y tu boca febril de amor; paseabas a mi lado con simulados pasos, todo era fingimiento de sueños deseados. Estos pensamientos me martilleaban. El viento quiso llevarse una porción del tiempo, la brisa de un atardecer ya frío; fui estúpido mientras esperaba algo incomprensible, una llegada incierta; eran respuestas que nada respondían, eran preguntas vacías. Nada fue y todo fue oculto, tú, creía, todo te guardabas, y lejos de mis labios dibuje en tu boca mi beso acolchado de unas vacaciones necias. Los mimos quisieron completar tu piel que escondías sobre un azul que era ya disperso de una tarde de invierno fácil. Las calles absorbían risas de gentes irreconocibles, las luces llenaban de fingida naturalidad la tarde gélida e inclemente, raudos los pasos buscaban un no sé qué, hacia allí me dirigía y pensaba acercarte junto a mí a ese destino inalcanzable. Todo terminaba por despertar y tú no eras. Lloré apenas dos lágrimas de dolor inconfesable. Me dejé llevar por recuerdos que se hicieron sueños, quise irme lejos, muy lejos, tomarte, asirte, hacerte mía, transportarme hacia una fantasía, muchas veces tan apetecida, tomada por mí, como el vaho abraza los cristales y los hace suyos, quise verte, quise tenerte, fuiste anhelada. Vacío quédeme y entre las manos nada tuve. Soñar convine, de nuevo, al lecho quise aproximarme, irme del ruido y entre el edredón acurrucarme y a ti deseoso allegarme en pasión imaginada. Todo fue y nada quedó cierto entre mis dedos dibujado.
Quise encontrarte entre la gente, amada, me dieras paz tomado entre tus manos. Entre luces de neón busqué insanos pensamientos vestidos de la nada. Y nada encontré amiga que aclamada pintara tu boca en la mía planos de pasión besos para mí tempranos que obcecaron de enredos mi mirada acomodada en ti mil veces tarde. Todo expiró, el afecto fuese ido marcando a fuego mi corazón dolido por llamas del ara, pira que arde, dejas el tormento, fiel compañero. Ascuas, luego pavesa, hoy todo huero.
Delicado paseo que te dio luz, rincón de Salamanca, y apenas su fulgor en un rayo pálido de mañana junto a mí llegó. Lo tomo y exploro próximas notas musicales que también deseo hacerlas mías, abrazarlas, usarlas en mi provecho.
Es dulce saber que os tengo cerca, tierno sentir vuestro roce, volver en el tiempo me hace crecer despacio por dentro, muy adentro, mientras aún escucho las voces, las vuestras, las risas, vuestras sonrisas y me contagio, respiro el te quiero, el mío y el vuestro que me inunda, lo hago mío. Yo andaba perdido y me hicisteis caminar por la senda os encontré y unidos los caminos las jornadas hasta hoy hasta ahora que fue el reencuentro. Sigamos juntos.
Todo tuvo un tiempo. Ya pasó el momento ni darme cuenta pude no quise que se fuera te alejaste en silencio en espacio de segundos un lapso de minutos, horas o días, meses y hasta años se deslizaban entre mis dedos como arena que discurre buscando nuevo ciclo o fue el mío, agotado de tiempo ajado quien te distanciaba.
Todo tuvo un tiempo.
Sin darme cuenta, no logré descifrarlo, otro cobijo, quizá eso me viene ahora, albergó tu sonrisa, otro juicio quiso abrigar tu consuelo que fuera el mío.
Todo tuvo un tiempo.
Volví a mí y en mí quedéme como si fuera normal el abrigo de hablas que ya no reconozco ni quisiera hacerlo mientras leo, no son mías, ni hacerlas puedo, sencillamente fue, se hizo nuevo lo que era cotidiano antaño. El sigilo preside cada movimiento, ni oírlo permito o no quiero. Todo tuvo un tiempo.
Aburridamente entretenido vuelvo a mis quehaceres y un verso se adivina entre mis dedos que trata de pintar tus labios, los míos en los tuyos imposibles.
Todo tuvo un tiempo.
Lenguaje próximo y cálido a mí que me consuela pretende cicatrizar la aflicción que callada vino a mi encuentro y dentro de mí siento alojada.